Mundo ficciónIniciar sesiónEl beso se fue intensificando y cada uno tenía voces en su cabeza dictándole que debía parar, sin embargo, la razón no tenía cabida en lo que estaba ocurriendo entre ellos.
Maddy sentía en su interior un fuego tan abrasador como el que había consumido su casa y se decía:
“Debo parar, pero no quiero.”
Se estaba dejando llevar, el h







