Anastasia tuvo un mal presentimiento. Deseaba decirle al taxista que se diera mucha prisa para llegar a casa inmediatamente, pero tampoco quería ser la causante de un accidente de tráfico.
―Señora, que bueno que ha llegado temprano, iba en camino para la estación de policía. ―Dijo la niñera, saliendo a su encuentro, ella está sudando de los nervios y con su voz agitada le intenta dar la mala noticia.
―¿A la policía? ¿Por qué? ―Pregunta frunciendo el ceño, ella se imagina que se trata de algún