Mundo ficciónIniciar sesiónLa profesora Conrado, salió de ese auditorio hecha una fiera, sin importarle cómo desde su cabeza se destilaba el barro, gusanos y desperdicios por todo su cuerpo, mientras era señalada y burlada por los estudiantes, no podía soportar semejante humillación, por lo cual su odio se fue propagando en su interior como un peligroso veneno.
—¡Ya cállense infelices! Si no lo hacen voy a agarrar las lombrices y se las meteré en la boca para callarlos por las malas, si no quieren hacerlo







