Capítulo 30. El veneno en su piel.
Izan
Estaba recostado en la cama, pero no podía controlar mi inquietud. Decidí levantarme, necesitaba hablar con Irina. Quizás conversando con ella podía descubrir cuáles eran sus intenciones y si estuvo involucrada directamente en lo que nos había ocurrido.
Me costaba creer que existiera tanta crueldad en una persona para sacrificar a su propia gente por un fin.
Cuando me vio levantado, Dante se quedó mirándome con interés.
—¿Dónde vas? —preguntó.
—Debo investigar algo, cuando llegue a una con