Capítulo 15. Un infierno con nombre Propio.
Dominic
El motor de la furgoneta rugía, un eco que vibraba en mi pecho con una cadencia casi hipnótica.
Dentro del vehículo, el aire era espeso, impregnado con el miedo latente de Trina, un aroma tan familiar para mí como lo era la pólvora o la sangre.
Ella estaba junto a mí, su respiración errática y su cuerpo rígido. Se había quedado callada después de preguntarme si sabía que eso iba a pasar.
Podía sentir la forma en que su mente trabajaba frenéticamente, intentando descifrar el caos en el