Cap. 11. El Juego de las gemelas.
Narrador omnisciente.
El rostro de Marina cambió en un instante, como si una oscuridad hubiera cruzado por sus facciones.
Sus cejas se arrugaron, formando un pliegue profundo entre ellas, y una tos seca escapó de sus labios, ahogada y repentina.
«¿Cómo rayos es que Aris sabe sobre la inútil de Maite?», pensó, con un nudo de nervios, apretándole el estómago.
«Debo calmarme. Aris es un hombre que utiliza psicología inversa. Tal vez solo me está probando», se dijo internamente, recordando que él