NARRA ALEXANDER
La verdad es que ver a Danko renegando es lo más sublime, su cuerpo se tensa, su respiración se acelera, un poco más y hace un berrinche a la vista de todos. No pude contenerme y solté una carcajada que hizo que me prestara atención con su mirada furiosa y me reclamó.
—¿A qué se debe tu risa? ¿Te estás burlando de mí?
No pude decirle nada porque la risa no me dejaba y más se enojó que me gritó enojado.
—¡Ya basta, carajo! Ahora que ellos salgan ¡Tú, también vas a ayudarme a firm