NARRADOR
En otra parte de la ciudad se encontraban Serena y Sebastián en la sala conversando cuando un barullo de voces infantiles se oyó, pasos pequeños retumbaban y las vocecitas hablando
—Ay, no, deje mi Superman en la casa de mi abuelito
—Yo sí traje todos mis muñecos
—Yo me traje la consola para jugar videojuegos
En cambio, de la escalera se escucharon unos gritos infantiles llenos de alegría
—Los primos
—Vienen a jugar
—Los tíos vinieron
Por curiosidad salieron de la sala para ver y se en