El señor Alexander miro a mi papá que estaba ya sonrojado y sonriente, aceptando que lo que acababa de decir yo, era muy cierto, puso sus manos en la cintura para recalcar
—Así que esto es lo que has estado deseando Danko, mmmm, bueno, si Serena lo acepta, yo también lo hago
Serena toda ella risueña exclamo
—Yo, acepto, solo quiero que seas feliz, mi amor
Entonces el señor Alexander alzo sus hombros, ya resignado, para decir
—Bueno, yo también acepto, pero, ¿entrarán todos en esa cama?, porque