Yo estaba bien acostada en el sofá cuando desde afuera se escuchaban risas y voces fuertes, más que todo por las risotadas de mi papá eran estruendosas, se abrió la puerta de entrada y las sombras de quienes entraron las vi, los tres al verme se lanzaron a saludarme con besos y abrazos y yo no me quedé atrás, venían con golosinas y uno de ellos me dio un algodón de azúcar, traían otros, pero mi papá se lo quitó y lo llevo arriba.
Se sentaron en otros sofás y comenzaron a narrarme que mi papá los