La loba de Jade rugió de rabia, queriendo matar al hombre frente a ella y, al mismo tiempo, sin ganas de luchar. Su naturaleza sumisa nunca había estado tan yuxtapuesta, pero no le importaba. Lucharía para proteger a su pareja, a su familia y al cachorro en forma humana que Leo sostenía. No importaba que eso fuera en contra de todo lo que su loba anhelaba en el fondo. Lo único que importaba era su hogar.
Leo y Shannon habían reunido al menos ochenta lobos para derrotar a una manada entera. Jade