El comunicado generó exactamente lo que Sebastián había predicho: dos días de noticias intensas, seguidos de un ciclo de especulación que comenzó a agotarse hacia el jueves cuando otra noticia empresarial acaparó la atención de las columnas de chisme corporativo.
Lo que no predijo, o al menos no mencionó en voz alta, fue la llamada de su madre.
Valentina lo supo por Rodrigo, que apareció en su puerta el miércoles con una botella de jugo de naranja y la expresión de alguien que viene en misión d