Ocurrió en una noche de noviembre, sin aviso, con la arbitrariedad específica de las cosas que no tienen un culpable claro sino la acumulación silenciosa de muchas cosas pequeñas que no se dijeron en el momento correcto y que encuentran su manera de salir de todas formas.
Valentina llevaba tres semanas en la fase más intensa del primer proyecto grande bajo el nuevo contrato con Vértex: entregas diarias, revisiones que llegaban a cualquier hora, el tipo de carga que ella manejaba bien en solita