El resultado llegó el lunes a las once y cuarto de la mañana, en una llamada del médico de Elena que duró ocho minutos y que Sebastián recibió de pie en el pasillo del apartamento del piso cinco porque no había podido quedarse quieto desde las ocho.
Valentina lo había observado esa mañana con la atención de quien lleva dos años aprendiendo a leer un cuerpo que no estaba diseñado para ser leído. El café tomado de pie. Las tres veces que había comprobado el teléfono en los primeros treinta minut