¿Enamorarse? No, eso nunca.
Posterior a un rápido trabajo manual dentro del baño de su despacho, se sintió mejor, aunque no del todo satisfecho.
Había estado a nada de cruzar la línea. Había estado cerca de mandar todo al carajo, olvidarse de su profesionalismo y de quien era, todo por la inminente atracción que sentía por su asistente. No era solo eso, era algo más. Eran esas emociones que habían comenzado a nacer dentro de sí, emociones que hacía mucho tiempo no las sentía y que, de alguna manera, lo hacían actuar como