Una cosa a la vez.
No se había equivocado al pensar que la noche sería distinta. Lo estaba siendo por varios motivos. El primero y principal: se encontraba en la casa de su jefe, el hombre que veía cinco días a la semana y con el que fantaseaba todas las noches. Segundo: estaba más que encantada de conocer a su jefe fuera de la oficina, de la empresa en sí. Y tercero: nunca imaginó ver esta faceta de hombre hogareño.
A pesar de que la noche recién estaba comenzando, había ocurrido un par de cosas que ocasionó qu