Un hombre atractivo, apuesto, varonil y viril.
—Oh… —Estaba entrando a un terreno delicado e íntimo, aun así… —. ¿Y eso se debe a que tiene un gusto peculiar por las mujeres rubias y jóvenes?
—Sería un hipócrita negar que en parte se debe a eso. —Y, de pronto, ya no quería saber más. Él acababa de confirmar sus gustos por las mujeres jóvenes, pero rubias. Ella no lo era… —. Por cierto, gracias por decirlo con sutileza.
Había una nota de ironía en la voz adusta de su jefe. Eso la hizo sentir algo desanimada.
—No pregunté con intención de