El correo electrónico "borrado".
Aún estaba tratando de procesar lo que acababa de ver. Su cerebro parecía haber colapsado y, por breves segundos, permaneció con la mirada perdida hacia un punto cualquiera de la recepción. Pero cuando miró de nuevo el rostro de su jefe que permanecía congelado en la toma, esos ojos azul cielo delatando lujuria y excitación, causaron que una extraña sensación se adueñara de sí. Por más que luchó contra los instintos, deseó inconscientemente ocupar el lugar de la cineasta. Sin embargo, la realid