Compré muchos arreglos y cosas para el bebé, como ya sabía que era niño pude traerle carritos, pelota, todo lo que me habría gustado comprarle antes, cuando llegué a la clínica todos se encontraban en la habitación, pero aún no habían traído a mi mujer así que pudimos colocarnos a decorar todo como yo quería.
—¡ustedes son muy exagerados! Así pusieron mi habitación cuando nacieron los morochos —¡qué te puedo decir nosotros somos únicos cuñada!
—ja, ja, ja, qué modestia la tuya.
—trajeron a mi m