Tenía una semana en casa de Massimo tratando de asimilar su ausencia, aunque no puedo negar que estar en su casa me da una sensación de paz, es como si él estuviera en cada rincón de ella, lo he conocido y me he enamorado más de el de lo que estaba. Mis hijos corren y juegan feliz por el lugar, es obvio porque conocen la casa, la familia de él ha estado viniendo casi todos los días y lo agradezco porque mis hijos son felices cuando los ven.
—buenos días, señora, le ha llegado este paquete.
—abr