28-Esclavo liberto.
Diego llegó bien temprano a casa de su tía, quería hablar con ella.
—¿Pero tú estás loco?— le preguntó Hortensia a Diego escandalizada.
—Es mi mujer y no quiero secretos con ella, quiero contarle todo, ¿acaso eso es tan difícil de entender?
—Lo sabía, el día que entraste por esa puerta diciéndome que te habías casado ¡lo sabía!
—¿Pero que de malo hay que yo le diga a ella quien soy realmente?
—¡Todo!—le respondió Hortensia descontrolada—ella es blanca, ¿cómo crees que va a reaccionar?
—Te he d