27-Te amo.
Alejandra y Diego entraron a la casa bastante tarde, habían pasado todo el día en el pueblo, fue muy placentero compartir con Fer y Rafael, saltaron de tema en tema y así se les fue la noche.
—¡Diego, Diego!— llamó Ale a Diego bajito al ver a Gerónimo sentado en la sala solo y en penumbras—que tiene Gerónimo ¿eh?, está ido, raro, yo nunca lo había visto así.
—Buenas noches Gerónimo, ¿todo bien?—habló en voz alta Diego para que Gerónimo lo escuchara.
Este se levantó y caminó como un alma en pena