14-Hagámoslo.
Diego estaba trabajando pero no ponía asunto a nada de lo que hacía, desde que la había visto por la mañana temprano curando a Paco tuvo el impulso de salir detrás de ella pero se aguantó y ahí estaba horas después, luchando contra esa vocecita que le repetía una y otra vez “ve a buscarla”.
No se concentraba, cada vez que hacía algo le salía mal, solo la tenía a ella en la mente, a ella y a las palabras que dijo Paco, “mi niña está triste hoy”
—¡Maldición!—gritó cuando no pudo ordeñar una vaca,