Lorenzo Bianchi
La reacción explosiva de mi padre mostraba con total claridad que jamás esperó que yo fuera a renunciar a la presidencia tan fácil.
Pensaban que aceptaría callado sus asquerosas imposiciones y este matrimonio metido a la fuerza solo para mantener mi estatus de CEO.
—Conténgase, papá... De ese modo va a terminar sufriendo un infarto justo en mi silla, antes de ver nacer a su nieto —me burlé, acomodando los puños de mi camisa.
—Todos ustedes creían que me conocían muy bien y tenía