Diana Cross
Fui conducida por Pietro al interior de Valmont & Co., aún muy nerviosa y afectada por la aproximación inesperada de Andrew allá en la acera.
Sentía mi brazo arder y doler exactamente donde sus dedos me habían lastimado con esa fuerza desmedida y agresiva.
Antes de que pudiera subir al piso de la dirección donde trabajo, el jefe de seguridad me guió cautelosamente hasta la cafetería que funcionaba en el vestíbulo del edificio.
—¿Se siente bien, señorita Diana? —preguntó Pietro con s