Diana Cross
Por pura y absoluta insistência de Lorenzo, terminé viniendo con él en su lujoso auto hasta las proximidades de la empresa hoy por la mañana.
Desembarqué a exactamente una calle de distancia de la sede de Valmont & Co. y caminé por la transitada acera sin prisa alguna.
Aún me quedaba bastante tiempo antes de mi hora de entrada y decidí usar esos minutos para poner mis pensamientos en orden.
Aproveché la caminata para meditar sobre las revelaciones dolorosas que Lorenzo había hecho s