—Entonces... en este lugar hace este calor inusual porque tu padre se encargó de pagar una cuantiosa suma de dinero para que, incluso ahora que está iniciando el invierno, no mueran las flores —comentó Diamond, observando las estructuras de vapor que mantenían la vida en el recinto.
Celine asintió en silencio, observando a Diamond con una fijeza que antes habría sido puramente hostil, pero que ahora destellaba con una chispa de curiosidad.
Aquel día, Diamond parecía más animada que de costumbre