VICTORIA
En vez de ayudar, de auxiliar, a algunos se ríen, solo mi suegro, se atrevió a acercarse y socorrer a mi grandote.
—Deberían dejar de reírse y ayudarme— Ahí, si reacciona, proceden a subirlo al sillón, y mi hijo nos sigue, tomando de las mejillas a su padre.
—Papi, despierta, no te duermas, mami, hay que echarle agua como en las películas— ¡Sí! Gritan todos y hacen porras, como burlándose de mi pobre esposo, justo en ese momento empieza a dar señales de que está despertando.
—¿Qué suce