BASTIAN
—Buenas noches, señor Jackson, es un placer por fin conocerlo, su hijo me ha hablado mucho de usted.
—Me gustaría decir lo mismo.
—¿Disculpe?
—Nada, tranquila, vamos a la sala mientras sirven la cena y así conversamos— Mi padre le dice nada, si como no, claro que lo escuche, ruedo los ojos sintiendo la tensión del ambiente, no puedo creer que mi padre se porte como un chiquillo tiene más de sesenta años, debería madurar.
—Amor, te traeré algo de beber— Le doy un casto beso y me marcho,