BASTIAN
Sus ojos, sus hermosos ojos cafés, no sé, si es producto del sedante, pero me tienen como hipnotizado, embelesado, por un segundo de estupidez, acerco más mi rostro a ella y como si fuera una llamada de atención del destino, la sopa caliente cae sobre mi pecho, lanzo un pequeño quejido y ella corre a traer algo, intenta tocarme, pero no la dejo, si hago eso hará que mis ideas vuelen a un más. La noto nerviosa.
—Bueno, veo que ya te sientes mejor, mandaré a alguien para que ayude.
Toma s