Capítulo 61.
El lugar en la habitación se calienta, no por haberse caldeado sino por la rabia que sale del cuerpo de la reina.
— ¿Cómo que no? — La voz de Alejandra se escucha, indignada. — ¿Quién te crees…
— No puede pasar.—Tere se mantiene firme.
— ¿Cómo que no puedo pasar?
La reina levanta un poco más la voz, tratando de contener la rabia.
Aprieta sus manos y esta vez le sonríe tratando de conquistar a la nueva cuidadora de la amante maldita.
— Escúchame bien, ¿sabes quién soy?
Tere guarda silencio.
— S