Capítulo 44.
A las afueras del castillo, justo a un costado de un lago congelado, se encuentra Marco tallándose el rostro y las manos en un intento por calentarlas.
— Esto tiene que funcionar. Tiene que salir bien.— Susurra, esperando a Zack para informarlo.
Pero cuando siente que alguien más se acerca desde el otro lado del lago, atravesando el cristal natural del lago.
Marco se tensa al darse cuenta que es Kael.
Su forma imponente de caminar y sobre todo esa confianza desesperante que irradiaba en cada uno