Capítulo 43.
Karen se sienta en su cama, el cansancio de la lucha, y la herida la dejó agotada.
— ¡Agh!— jadea al tratar de quitar el puñal en su muslo.
Toma una toalla húmeda y vuelve a limpiar.
— Tal vez se quedó agarrado al hueso. Necesito más fuerza.— Pero su mano tiembla por el ultimo intento.
La puerta se abre.
Zack la observa, y entra en completo silencio, como si no quisiera romper su burbuja y se arrodilla a sus pies.
Ella contiene el aliento y su loba despierta.
— Permíteme…
Karen siente que la gar