Capítulo 34.
Zack no puede sacarse de la cabeza algo.
Había mentido.
Había ocultado que Mauro interfirió en el ritual.
Traga saliva observando la sangre de Karen ya seca en sus manos.
Era un delito que podría costarle incluso su poder o como mínimo la libertad de su guerrero guardián.
“No, no iba a arriesgarlo.”
— Entonces lo único que podemos hacer es ponerlo a votación.— Declara Ragnar de manera diplomática.
Zack siente un salto de su lobo.
— Es una locura. ¡¿Cómo quieres poner a discusión algo que todos