Capítulo 35.
Mauro se encuentra caminando de un lado a otro a la esperada de la llegada del rey.
Sus manos temblorosas, incluso con una especie de picazón que no desaparecía desde el momento en que había luchado con ese vorak, lo desconcertaban cada vez más.
La puerta se abre.
Zack entra absorbiendo cada gramo de aire a su alrededor, arrancando el aliento del guardián en un solo intento.
— ¿Por qué?— Cuestiona, con los ojos vueltos llamas.— Dime, ¿por qué interferiste en el ritual?
Mauro traga saliva y, por