Capítulo 138.
Alejandra aprovecha que Karen no responde y se acerca a ella como una cazadora frente a su presa.
— No te quiero aquí…—Dice Karen apenas reponiéndose de todo lo que su padre acaba de gritarle a la cara.
Alejandra sonríe.
— Necesito que te quites la marca, lo más rápido posible. Es más, de aquí al próximo amanecer.—ordena la rubia.
— Te has vuelto loca— dice Karen.— En el mismo juramento de sangre, aclaré el tiempo. Me quedan ocho lunas más y no pienso renunciar a ellas.
No pudo… piensa no cuand