Capítulo 106.
La puerta de la oficina de Alejandra se abre y frente a ella se presenta Marco.
Su aura, su pose y sus pasos son un desafío inherente a la autoridad de Alejandra.
Ella sonríe, deja la pluma en el escritorio y levanta una de las cejas interesada.
— ¿Qué haces aquí? ¿Por qué te apareces sin que te llame?
Marco, se relame los labios y se pone frente a ella.
Siempre utilizaba esos tonos pasteles…
Los mismos que ella sabía lo volvían loco.
— Alejandra, ya es suficiente.—Su lobo aúlla y sus sentidos