84. DOS HERMANAS ENFRENTANDO EL DESTINO
MARGARETH
Ingresé al condado sin mirar atrás.
No importa si Liam se convirtió de verdad en el príncipe azul. Yo lo prefiero en rojo. Más salvaje. Más honesto.
El carruaje se detuvo frente a la mansión Nolan con una sacudida elegante. Las puertas se abrieron y el aire me dio la bienvenida con ese aroma a piedra antigua, jardines húmedos y tradición rancia.
Mis padres me esperaban en la entrada.
Mi "madre" con la espalda recta como una espada enfundada.
Mi padre con las manos entrelazadas tras la