83. MENOS NIÑA, MENOS INGENUA
LIZZY
Me sentí atrapada.
Fue como si el piso se abriera bajo mis pies y me tragara sin previo aviso. El aire se volvió espeso, las paredes demasiado cercanas, y mi corazón comenzó a latir con una violencia que me dolía en el pecho.
¿Qué habría hecho mi hermana en esta situación?
La pregunta cruzó mi mente con una rapidez que me sorprendió, pero la respuesta llegó igual de clara: algo que yo no podía hacer. Mantenerse erguida. Ser serena. Sostener la mirada. Lanzar veneno envuelto en azúcar.
Yo