82. EL REY
REY GUILLERMO
Lady Olinda no es una simple empleada del palacio.
Es mi cuñada.
Una mujer rodeada de un aire de autoridad y superioridad casi alarmante, motivo por el cual nunca nadie se acercó a ella con naturalidad. Es intimidante. No es una gran belleza, pero tampoco resulta desagradable a la vista. Su porte recto, su voz firme y esos ojos de distinto color bastan para imponer distancia.
Nunca entendí del todo lo que ocurrió aquella noche.
Jamás fue mi deseo llevarla a la cama, y menos conver