81. LADY OLINDA
LADY OLINDA
Heterocromía.
Así llaman a la maldición con la que nací. Dos ojos distintos, dos juicios distintos. Para la medicina, una rareza sin importancia. Para la sociedad, una señal de mal augurio. Un recordatorio constante de que algo en mí no debía existir.
Nunca fui tratada con normalidad. Nadie me rechazaba de frente, claro. El título de mis padres me blindaba de la crueldad abierta, pero no de las miradas, ni de los susurros, ni de los silencios incómodos. Crecí rodeada de gente y, aun