57. CONTENCIÓN
RIVEN
La habitación está en silencio.
Un silencio pesado, como el aire justo antes de una tormenta.
El foco de luz sobre la cama ilumina apenas el temblor de sus hombros mientras ella se hace un ovillo, pequeña, frágil... rota.
Y yo estoy sentado allí, a su lado, inmóvil, sin saber qué demonios hacer.
No soy bueno en este tipo de situaciones.
Nunca lo he sido.
Consolar no es algo que se les dé a los demonios.
Pero cobrar afrentas...
Ah, eso sí.
Mi mirada se desliza hacia la ventana, hacia el bo