45. BUSCANDO AL DUQUE
MARGARETH
Aunque el lugar es tal cual la descripción del libro, verlo en persona tiene un encanto... diferente.
Bueno, tal vez encanto no sea la palabra adecuada.
Desde el balcón de mi habitación, el panorama es casi aterrador: calles cubiertas de neblina rojiza, árboles retorcidos que parecen susurrar secretos y una brisa helada que trae consigo el eco de algo que no quiero nombrar.
Y si miro hacia adentro, la piedra negra que compone este palacio tampoco ayuda.
Es frío, pesado, oscuro... como