14. PARAR PARA PENSAR Y ENTRENAR
MARGARETH
Por fin respiro.
Aquellos complicados y pesados ropajes han sido cambiados por una bata ligera que, aunque fea a mi gusto, resulta extrañamente cómoda.
La seda áspera roza mis hombros desnudos y por primera vez en todo el día siento mi cuerpo libre.
Echo de menos dormir en short y camiseta de tirantes. Echo de menos el Netflix. Y, por encima de todo, echo de menos aislarme con mis audífonos y una lista de reproducción hasta hacer creer que los problemas no existen... aunque sea por un