15. REGRESANDO A CASA
MARGARETH
Han pasado dos años. Dos inviernos en los que la brisa del condado me enseñó a respirar sin la opresión del palacio. Si pudiera, alargaría mi estancia hasta que todo terminara. Pero la influencia de la abuela llega hasta aquí: Mis padres y la misma reina me quieren de nuevo en la capital.
Oficialmente la guerra terminó; los carros vuelven a las rutas, los campesinos tratan de recomponer los surcos. Pero lo que mueve mis pasos ahora no es la paz sino el calendario: los quince de Lizzy