113. LIAM: LA POSIBILIDAD DE UN YO DIFERENTE
ALDRICK
Estoy de pie frente a la puerta de Elena.
Solo debo golpear. Entrar. Eso lo sé.
Lo que no sé es cómo comportarme cuando esté adentro.
Elena no es cualquier mujer para mí. Es la indicada. Lo supe la primera vez que nuestras miradas chocaron como dos llamas que no piden permiso para arder. Es ilógico. Antinatural, incluso. Pero no tengo dudas.
Resistirme a ella ha sido una batalla constante. Respetarla, contenerme, no dejar que el instinto me arrastre... más difícil aún. He huido más ve