101. DECLARACIÓN SILENCIOSA DE GUERRA
MARGARETH
Durante unos segundos, en aquel minuto de gloria que tuvo Lady Olinda, imaginé mi vida sin Riven.
Fue como mirar un paisaje sin color.
Correcto. Seguro. Terriblemente aburrido. Sin incendios. Sin riesgo.
Sin esa electricidad que me recorre la piel cuando él entra en una habitación.
Y entendí algo que me dio más miedo que cualquier complot político.
No estoy con Riven porque sea el villano irresistible del libro.
Esa fantasía quedó atrás.
Estoy aquí porque lo que empezó com