Eso era lo que toda mujer quería ¿verdad?
Ser completamente desagradable para un hermano Savage. Y que el otro me llamara Preciosa porque le parecía gracioso.
Hermoso.
Magnífico.
Fabuloso.
Enumerar adjetivos sarcásticamente era la alternativa a derrumbarme en ese momento, y no iba a hacer eso en el auto de Clay.
Entonces, enumeré algunos más mientras ponía un burrito en mi mano y se alejaba de la casa.
Fue una distracción de mierda y sólo funcionó durante unos diez segundos.
Por suerte, Clay su