Killian
En el momento en que la olí, lo supe. Y no solo yo; todos lo supimos.
Habíamos encontrado a nuestra pareja.
Cuando lo percibí por primera vez, me impactó como un rayo: intenso, intenso e imposible de ignorar. El aroma de Amarillis no se parecía a nada que hubiera sentido antes. Dulce y terroso, con un toque salvaje que le habló directamente a mi lobo. No era solo el fuego de su calor, aunque eso solo había sido suficiente para llevarnos a todos al borde del abismo. No, era ella. Algo m