Amarillis
El mundo a mi alrededor era oscuro, una negrura densa que me oprimía la piel y me dificultaba la respiración. Lentamente, la luz empezó a filtrarse, tenue y dorada, como el sol filtrándose por una ventana sucia. Se formaron siluetas: un bosque, árboles altos y nudosos, con sus ramas desnudas arañando el cielo.
Corría. Mis pies golpeaban el suelo con pasos frenéticos y desiguales, y el crujido de las hojas resonaba en mis oídos. Las sombras se movían rápidamente en los rincones de mi v